El spam se inició en el ámbito de Internet pero se ha extendido también al sector de la telefonía móvil. En el primer caso, el desarrollo de nuevos tipos de software como antivirus o programas específicos para la eliminación del spam, han limitado, hasta cierto punto, estas molestias. Pero lo cierto es que todavía no existe una solución definitiva.
En cambio, la indefensión que sufren los usuarios de telefonía móvil es mucho más grave por la falta de recursos de los que se disponen. Los operadores de telefonía han anunciado el desarrollo de filtros anti-spam que se comenzarán a generalizar de aquí a un cierto tiempo, pero, mientras tanto, los usuarios siguen siendo realmente vulnerables.
Pese a todo, existen diversas recomendaciones para prevenir el spam:
-No ceder a cualquier compañía nuestros datos de carácter personal.
-Cuando firmemos cualquier documento o contratemos servicios de telefonía y demos nuestros datos, prestar atención a la letra pequeña. Leer detenidamente las cláusulas para detectar aquellas que supongan una aceptación del tratamiento de nuestros datos de carácter personal.
-No contestar a mensajes de números desconocidos o no identificados. Muchas veces las empresas llevan a cabo prácticas ilícitas para captar clientes; el envío de melodías no solicitadas o de ofertas de compañías con las que no tenemos ningún vinculo son un buen ejemplo.
-Limitar el uso de servicios de telefonía (melodías, alertas para el móvil, etc.), porque los usuarios son generalmente más susceptibles al spam.
Si estamos afectados por una práctica de este tipo, lo primero que deberíamos hacer es identificar a la empresa que nos envía los mensajes no deseados. Esto no es siempre una tarea sencilla, puesto que el operador únicamente tiene la obligación de identificar a la empresa si padecemos algún recargo por abrir el mensaje o descargar cualquier prestación.
Identificada la empresa, ésta debe facilitarnos la cancelación de nuestro consentimiento, informándonos respecto al procedimiento adecuado para detener el envío de mensajes. En ocasiones, la solución pasa por el envío de un mensaje con la palabra "BAJA" al número del cual proceden los mensajes.
Si se trata de una empresa con la que no hemos contratado servicio alguno, será necesario enviar una carta certificada al domicilio social, requiriendo que nos especifiquen dónde han conseguido nuestros datos personales. También podemos denunciarlo a la Agencia de Protección de Datos.